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Del sensor al software: la tecnología detrás de los drones agrícolas

Por: Trinidad Barras, Magdalena Boschetti, Shannon Traiber y Paulina Vivani

Del relevamiento previo del lote a la aplicación de productos, los drones incorporan nuevas posibilidades al trabajo agrícola. Marcos Di Fazio, ingeniero electrónico, analiza su funcionamiento y el lugar que podrían ocupar en los próximos años. 

Los drones agrícolas combinan cámaras, sensores, sistemas de navegación y software para relevar un lote, detectar alteraciones en los cultivos y realizar aplicaciones de manera precisa. Para Marcos Di Fazio, cofundador de Agrosinergia, una empresa que brinda servicios agrícolas con drones, una de las principales ventajas es su capacidad tecnológica. Sus herramientas permiten obtener información que el ojo humano no alcanza a detectar y trabajar en condiciones en las que la maquinaria tradicional no puede ingresar.

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El trabajo comienza antes de llegar al campo. Di Fazio y su compañero de equipo, Gastón Azzat, trabajan con un dron multiespectral para mapear y otro mayor para aplicaciones. El primero se utiliza para realizar un análisis previo del lote y se vuela unos días antes para conocer sus límites, identificar posibles obstáculos y determinar las superficies sobre las que se va a trabajar. Así, la logística ya está preparada antes de llegar y hace más eficiente la tarea. 

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La programación de las misiones es una parte central del funcionamiento. En ese proceso intervienen el software, la conectividad a internet y los satélites, que permiten alcanzar una precisión centimétrica durante el trabajo. Pero la tecnología no se limita al software: también operan sus conocimientos previos de electrónica y electricidad de potencia. Di Fazio explica que esto les posibilita resolver problemas que pueden aparecer durante el trabajo, desde desarmar un motor, medir continuidad y revisar las potencias hasta comprobar si la carga del generador es la adecuada.

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Cortesía de Marcos Di Fazio y Gastón Azzat.

Una de las funciones de los drones es el monitoreo de los cultivos. Para eso, utilizan drones multiespectrales, que cuentan con cinco cámaras. Una funciona como la de un teléfono celular y las demás registran diferentes partes del espectro: el infrarrojo cercano, el límite infrarrojo, el azul y el verde. Las imágenes de las distintas cámaras se obtienen de manera simultánea, luego pueden combinarse mediante algoritmos que realizan diferentes cálculos y así obtener información precisa. 

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“Lo que principalmente no ve el ojo humano es el espectro del infrarrojo”, señala Di Fazio. Las plantas responden a este espectro y, a partir de las imágenes obtenidas, es posible detectar alteraciones que todavía no son visibles a simple vista. Según explica, permite anticiparse a enfermedades, estrés hídrico u otras condiciones que pueden afectar al cultivo. La resolución de estas imágenes es una de las diferencias que Di Fazio destaca frente a otras herramientas de monitoreo. “El dron, al tener más resolución, permite ver qué pasa a nivel submilimétrico con las hojas y las plantas. Le da información muy valiosa a un asesor o a un ingeniero agrónomo, tanto para ahorrar agroquímicos, cuidar el ambiente y fertilizar donde se necesita”, explicó. 

Elaboración propia.

Los drones no solo sirven para observar los cultivos. También pueden realizar aplicaciones sobre ellos. Una ventaja es que no necesitan apoyarse sobre el suelo, por lo que pueden trabajar cuando no hay piso suficiente o cuando el campo está anegado, situaciones en las que la maquinaria terrestre no puede ingresar. Además, al no circular sobre el cultivo, evitan el daño que puede generar el paso de una máquina sobre las plantas. 

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Otra de las ventajas operativas más destacadas es la posibilidad de realizar aplicaciones selectivas y por prescripción digital que reducen el volumen de caldo, la mezcla que se aplica a los cultivos, utilizado. El funcionamiento de estos equipos requiere precisión en cada etapa. Di Fazio recuerda que, durante las primeras prestaciones de Agrosinergia, uno de los principales desafíos era lograr que la cantidad de producto aplicada coincidiera exactamente con la superficie prevista.

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En esta tecnología confluyen distintas disciplinas: electrónica y electricidad para el funcionamiento de los equipos, software para programar las misiones y sistemas satelitales para lograr precisión. Para Di Fazio, esta combinación explica parte del potencial de los drones en el campo y, aunque todavía no está adoptado masivamente, considera que el monitoreo de cultivos mediante drones podría convertirse en algo cotidiano dentro de los próximos tres a cinco años.

Elaboración propia.

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